martes, 5 de junio de 2007

El viejo y el parque

Lo veo y me lo imagino sonriente con su camara al cuello fotografiando niños y familias que seguramente venian de paseo al enorme paseo de los heroes navales, vagando entre las enormes estatuas de bronce "acechando" a sus posibles clientes detras de los bueyes, esconderse del sol tras las alas de los condores, o descansar apoyado en las llamas o en el puma que inertes posaban en los jardines, quizas reposar el almuerzo en una de las bancas de marmol blanco o enterarse de las peleas de alguna pareja que tendida en el pasto discute sobre el tamaño del amor; y, si talvez tuviera suerte, algún huesped desubicado del enorme Sheraton podría posar su inconfundible sonrisa rosada, para la vieja polaroid o mas sorprendido aun posaria para antigua camara, divertido por lo extravangante de la camara - tripode, que tiene frente a él. Talvez si el dia viniera bueno, él podria tomar alguna foto carnet para algun estudiante, que prefiere ahorrar el dinero a cambio de un look en la foto, que requerira de bastante personalidad para aceptarla y mostrarla. Me lo imagino dueño de todo el parque, tomando fotos y recorriendo con sus pasos sin destino ni prisa, a todo lo largo del paseo. saludando a las cabezas de bronce que son ahora viejos conocidos por y que otros ven como heroes, llegar al borde del paseo, mirar hacia arriba y contemplar al fiero Grau que sin inmutarse pareciera sonreirle a él.

Ahora, desde mi imaginación a su realidad pueden haber pasado algunos años y él, ahora, esta sentado en una banquita de madera con la gorra para el sol sobre la cara, sentado, seguramente esperando que alguien quiera tomarse una foto; pero esta vez los bueyes no estan, las llamas hace tiempo que se fueron, los condores siguieron sus pasos y las cabezas deben estar arrimadas en algun almacen, las bancas y la pileta ya no son ni marcas en la tierra, solo Grau sigue mirando fiero desde su sitio, y parece que esta vez no le sonrie. ahora en su lugar hay montones, cerros de tierra por todos lados y unos enormes huecos avisan que dentro de algunos meses ahi habra una estación subterranea, la gente ya no pasea por ahi, los huespedes del Sheraton procuran no mirar el hacia él, por que hay tan poco que ver y mucho por ignorar del antiguo paseo.

Pero el viejo fotografo sigue sentado ahi, al pie de su camara-tripode y con la polaroid colgada al cuello. seguro confia que los clientes llegaran pronto, que en un par de dias los heladeros, el sol, las familias y los niños volveran a correr. no se ha dado cuenta o no quiere darse cuenta que donde él esta sentado pronto habrá un sotano, que las unicas carreras que se escucharán serán las de personas tratando de subir a algún "moderno" omnibus.



Cuanto cuesta dejar aquello a lo que estamos acostumbrados, entender que ya no existe a quello que tanto queremos, como duele aceptar que lo que teniamos ya no existe mas, como cuesta recojer las cosas y cambiar de parque, que duro entender que se debe cambiar o desaparecer.

Veo al viejo sentado y creo que lo entiendo y se me estruja al corazón, pienso en las pocas veces que tube que juntar mis cosas y empezar de nuevo, lo duro que fue para mi, siempre es perferible cerrar los ojos y pensar que no pasará, pienso en lo pequeño que fue esa mi pena comparada, con las de aquellos que deben dejar casa, cariño, amigos, sueños, esperanzas y partir a algo que no conocen y que puede no ser mejor; en aquellos que su sola existencia, implica empezar mil veces; eso es, con toda seguridad mas duro.

Deberia existir, urgentemente, una frase para consolar este tipo de dolor, debería por que yo no la encuentro; no dejo de sentir que cualquier cosa que se diga sonará a poco, a hueco, a falso; pero dire lo unico que se me ocurre decir, aun corriendo el riesgo de que no signifique nada.

!Mi corazon te acompañará, mis mejores deseos estaran contigo, cuando creeas que estas solo no lo estas yo estoy ahi¡

Solo levanta tus cosas y con confianza adueñate de un nuevo parque.

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