miércoles, 23 de abril de 2008

Mi agenda con el agente

Allá por los añejos y queridos ochentas, el era uno de esos muchachos que tu sabes que llegaran a ser algo importante; no, no es que tuviera un signo en la cara ni una marca de nacimiento, simplemente es de aquellos que uno ve, conoce y sabe que son capaces de lograr lo que se proponen.
Yo lo conocí por protocolo y por proximidad y mi impresión fue la de todos: Es un buen muchacho, será un buen hombre (antipático no?).

En los noventas cuando mis estudios en la universidad llegaban a su fin y mis pininos como ingeniero empezaban y mi vida iba mostrando ya pincelasos de mis propios colores apareció directamente en mi vida, llego como llegan las cosas buenas, sin mucho aspaviento, en silencio y sin que yo me diera cuenta, una noche terminamos compartiendo una charla muy amena y larga justo antes de percatarme de quien se trataba.

Compartimos desde entonces millones de historias, historias sencillas, cotidianas y únicas de esas con las que se cimienta el el cariño y se fortalece la amistad; fue parte por muchos años de mi circulo personal mas cercano, un hermano mas, de los dos que gracias al cielo ya me acompañaban y nos cuidábamos entre todos, nos jodíamos duro también y abusábamos entre los tres de sus ataques de sueño. La alegría mas grande en esas épocas era perdernos el desayuno en el pensionado y salir en grupo a compartir una Inca Kola y un triple en la tienda de la china de la esquina; reírnos con la forma en que el chino anotaba los pedidos, mitad en señas mitad en espachino; caminar por Miraflores, la simpleza de sentarnos a mirar a la gente pasar, siempre admire y envidie sus famosas cartas de España que eran gruesas de mas de 30 carillas y la facilidad como al día siguiente el tenia una respuesta de mucho mayor volumen lista para ser enviada, sus esfuerzos por que la carta no pesara mas gramos que los estrictamente necesarios. Recuerdo con nostalgia su cara de asombro por la facilidad que yo ya mostraba para tirar la plata en tonterías, la felicidad de pasar una mañana entre maquinas del extinto pimball de Miraflores (De ese añorable antro les contare después, háganme recordar), y es imborrable el gesto de buscar la manada con la mirada cuando llegaba tarde a la cena o al almuerzo para sentarnos en grupo.

Sonrío al recordar el roche cuando la enamorada de turno, con algunos vinos a cuestas lo llamo a gritos desde la berma de la avenida Arequipa hasta el quinto piso de la residencial. Recuerdo su compañía siempre apreciada y su conversación fácil e inteligente, la forma cortes y disimulada de corregir conceptos, sin parecer soberbio, su insoportable pertenencia a la Universidad Católica (esto ultimo dicho con cordial envidia), su imperdonable hinchaje por el sporting.

En los tempranos años del nuevo milenio llego su necesario alejamiento, cuando su turno de ser independiente e importante le llego; y su reaparición en mi vida, casi milagrosa; como si los mil dioses en los que no creemos se hubieran puesto de acuerdo para ponerlo junto a mi cuando la enfermedad me tenia medio muerto en mis propios miedos, para darme el consejo justo, el dato exacto, la dirección correcta; en un momento en el que todo era oscuridad y miedo y desesperanza.
El desayuno de despedida en el San Antonio de Chacarilla, antes de su partida a Francia, la pena de tener claro que no iba a regresar y la alegría de saberle ganador.

Con él no se aplica la frase "hasta donde la vida me lleve", huiflas!! a él la vida no lo llevo, él hizo su vida y su camino de acuerdo a un plan que ya tenia pensado y listo desde siempre, él está donde siempre quiso estar, desde el principio lo tenia claro! está viviendo en Madrid, trabajando en lo que le gusta, con un master en Francia y otro en España, especialista en aquello para lo que se preparo desde el inicio, teniendo por vicios y excentricidades sus libros y el ser simplemente como es.

Y hace poco cuando mi aventura, producto de mi lengua larga y mi constante falta de planificación me iban a llevar junto a mi esposa a dar pena en otro continente, el teléfono sonó, sin motivo alguno para que apareciera el, una vez mas aclararando mis dudas y dándome un sitio firme entre tanta incertidumbre y desgano.

Y hace menos de un mes cuando luego de tantos años pudimos compartir un sándwich en Miraflores, llenos de nostalgia y riéndonos con resignación de las imperfecciones y defectos de esta ciudad, de los demonios de nuestro país, que siempre echara de menos a gente como el.

El no sabe la alegría y el gusto con el que recibo sus comentarios, por que yo sé que su tiempo no lo dedica a cualquier cosa y por que su opinión sobre los que como yo garabateamos y vapuleamos el idioma, es dura, firme y drástica.

¡Si! la vida tiene significado, cuando revisas lo vivido y te encuentras que entre tantas cosas malas y buenas y entre taantas personas (extras en la película de tu vida) existe al menos alguien como él.

Quiera Odin, o alguno de los dioses que me tome en serio poder volver pronto a visitarte y a recorrer por completo España, tu ya no tan nuevo hogar, de arriba a abajo en el poderoso bicho verde como has bautizado al Peugeot 206 que nos llevo hasta Toledo... Amigo Agente Naranja.

:P


2 comentarios:

Jassy dijo...

paterazo eres, no??
jijiji

Jassy dijo...

y a mi cuando me vasa escribir algo tan chuli, ah??