martes, 12 de agosto de 2008

El ratoncillo aquel

Mi afición por el emule, afición que gratamente dejo en mi familia el hada de las pipas, a veces me convierte en un arqueólogo digital, otras en un loco buscador de chucherías escondidas en los directorios de otros igual de locos que yo. y el común de las veces en un cine filo des actualizado tratando de ponerme al día de tantas películas que me perdí o de las que oí hablar y considere que no valían 15 soles el verlas.

En ese afán de descargas películas me encontraba y mientras estrujaba el cerebro pensando que podía bajar, recordé la historia que de pequeño mi mamá me contó sobre el ratón Perez, en realidad nunca supe el cuento completo ni de donde vino ni adonde fue; cuando mamá solía decirme algo era cierto y con c de "caso cerrado" nunca lo cuestionaba ni lo repensaba, simplemente me dejaba llevar por mi imaginación y le creía.

Así fue que cuando cumplí 6 o 7 años y tras un largo tiempo de salud delicada, me llego la época de conocer al ratón Perez, el ratón que venia a cosechar tus dientes de leche recién caídos de debajo de la almohada y a cambio dejaba unas monedas, solo que a mi Perez no me dejaba los centavos de sol que al resto, a mi, Perez me dejaba unas 5 o 6 monedas de chocolate envueltas en papel brillante dorado; era totalmente mágico despertar al día siguiente y encontrar tantas monedas; hasta me hacia pasar la vergüenza de tener mis encías desnudas.

Y ahora después de milhoras de dientes cuando las encías amenazan con despoblarse gracias a las ineptitudes de algún odontologo que de salud goce, recuerdo con mucho cariño esos doblones de chocolate, por que imagino a Papa y a Mama entrando de puntitas a mi habitación y cambiando mi diente por chocolates, casi puedo verlos cómplices en su travesura, y compañeros en su exitosa misión de hacer mi niñez feliz.

Tanto tiempo sin recordarlo y gracias a la película Argentino-Española "Perez, el ratoncito de tus sueños" me vino una avalancha de recuerdos y emociones.

y bueno, después de taaantos años sin saber la historia completa de tan conocido roedor, decidí realizar una búsqueda en Internet sobre el ratón y su historia, y cual seria mi sopresa al enterarme de que el Ratón Perez vivía en Madrid, (me lo perdí!), En una casa a 100 metros del Palacio Real, o al menos es lo que el cuento dice, pero no todo eso es cuento, en la dirección que el autor de la historia, dio como la del Ratón Perez, en el almacén de la confitería Prast, en el ocho de la calle del Arenal y dentro de una caja de galletas vivía el Ratón, y para mayor sorpresa me enteré que en el 2003 el ayuntamiento de Madrid coloco una placa señalando el lugar y recordando al personaje , y dentro de la misma casa, en el patio del solar, existe una estatua del mismísimo Perez tal y como lo describió el jesuita que creo la historia, al final, no encontré la historia completa; pero ni falta que me hace, solo sé que la próxima vez que este por Madrid le haré una visita a esa casa; solo por si acaso alguna vez se me llega a olvidar que la felicidad de un niño puede estar debajo de su almohada y en una historia muy sencilla; y la de un hombre empieza con sus recuerdos de esa infancia.

* algo del ratón en el Pais

4 comentarios:

Cys dijo...

No sabía que el ratón del diente se apellidaba Perez. Yo todavía tengo un diente de leche, así que aún tengo esperanzas :P

digler dijo...

no sabia que ese era su nombre...

supongo que ahora se sabe hasta donde vive, ya se le acabó el anonimato

Dragón del 96 dijo...

Quien lo diría, no sabía que había sido creación de un jesuita y de la pela poco supe si la estrenaron por acá, ni menos que había sido inspirado en un ratón real.

Slaudos.

El perro andaluz dijo...

Había escuchado del ratón Perez, pero no sabía que te dejaba un "sencío" por tus dientes.