martes, 14 de febrero de 2017

¿El tiempo pasa y no deja nada?

Después de 10 años de no saber nada, de no querer saber nada,  una mañana contesto un mail absurdo que me sabe a pretexto infantil para intentar un borrón  y cuenta nueva; yo así lo entiendo y me dejo envolver en la loca idea de que los años maduran a las personas, que los rencores, resentimientos y los reproches son como cicatrices viejas que de tanto verlas, sentirlas y saberlas tuyas las acabas asimilando como lo que son, experiencias, conocimiento y riqueza en tu vida.

Me reconozco viejo para tonterías y capaz de mirar cualquier rostro con honestidad y reconocer mi imperfección y pedir perdón, si tengo que hacerlo, y regalar perdón y olvido, aunque no me lo pidan; pues a mí no me sobra tiempo como para odiar y buscar revanchas.

Estando como estoy más allá de la mitad de mi vida, ahora,  valoro mi tiempo, valoro mis amistades y añoro la presencia de muchos de ellos, es el olor a tiempos felices el que me llena de ilusión y me anima a seguir, no me muevo entre deseos de revancha, ni complejos y menos en reproches inéditos.

Por eso me sorprende que 10 años no hayan sido suficientes para borrar palabras que se dijeron de ambos lados, para mitigar situaciones que se armaron de ambos lados y para que al final, después de todo lo dicho y hecho, no pueda quedar una mirada de aprecio, una sonrisa de amistad.

Si vives esperando la revancha, disimulando odios, ensayando respuestas filosas, coleccionando adjetivos y excusas borrosas para antiguos, antiguos, antiguos errores; seguramente tendrás alguna  de esas victorias  que llenaran tu vida de 5 segundos de felicidad. Pero lo que no volverás a tener así pasen 10 años y otros 10 años mas es la oportunidad de tener mi atención nuevamente.

;p

 



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